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Historia de Ricote El aprovechamiento de las aguas del Río Segura y la fácil defensa del enclave, entre montañas, junto con la abundancia de riquezas naturales, ha hecho que Ricote haya estado habitado desde la antigüedad del Neolítico, como muestran los yacimientos del Peñón de Mazarrón y la Cueva del Peñón.
Formando parte del Valle de Ricote, aunque sin tener vestigios directos
de su presencia en el municipio, la presencia de civilizaciones
posteriores se presume por las proximidades a asentamientos íberos (Bolbax
– Cieza; y Cabezo del Tío Pío
– Archena)
y romanos (Salto de la Novia – Ojós). La presencia de un señor que tomó el castillo de Ricote (al-Sujayrat) después de la invasión musulmana, nos hace llegar la primera mención del lugar. Rondaba el año 738. El geógrafo árabe Al-Udrí distinguió entre una alquería (Rikut – Ricote) y un núcleo defensivo (al-hisn al Sujur – Castillo de las Rocas) la población que habitaba el lugar. Aunque el crecimiento de población y otros factores hacían que fuera necesario vivir mas cerca del río. Sangrientas batallas tuvieron lugar el las proximidades del castillo a finales del siglo XI como consecuencia del levantamiento contra el poder omeya. Una necrópolis romana se ha encontrado en las cercanías (siglo XI). Hasta el siglo XIII permaneció en estas tierras un grupo de religiosos musulmanes, que permaneció al margen de toda confrontación y actividad bélica, hasta que se vio sorprendido por la reconquista cristiana, teniendo que huir a otros lugares más al sur. La insurrección, en el siglo XIII, de Ibn Hud contra el poder almohade, proclamándose emir y conquistando el Reino de Murcia, es uno de los acontecimientos más significativos de la historia medieval del Valle de Ricote. Emplazándose, el hecho, en el Castillo de Ojós, por algunos historiadores.
Durante este periodo, la inestabilidad del poder hizo que fuera terreno fácil para la conquista cristiana. Numerosos arreaces, por parte musulmana, y el Infante Don Alfonso acudieron, por la cristiana, acudieron al Pacto de Alcaraz de 1.243, el cual suponía la supremacía de Castilla sobre el Reino de Murcia. Las principales fortalezas cayeron en manos de los del Infante, entre ellas la de Ricote. A cambio pretejerían y respetarían a los musulmanes moradores de tierras musulmanas. Éste mismo año, el líder cristiano donó la villa a Enrique Pérez Aranda. En 1.264, se produjo una revuelta mudéjar, aunque, dos años más tarde, la entrada de Jaime I devolvió el Reino a los cristianos. En 1.285, el Valle de Ricote, sería dado en recompensa a la Orden de Santiago por el apoyo prestado a Sancho IV en la subida al trono, ya que la muerte del heredero del Alfonso X complicaba la sucesión. La Orden de Santiago, tras una buena gestión, se vio en condiciones de negociar con Jaime II. El rey aragonés había invadido el Reino de Murcia en 1.296, pero los castillos de Ricote siguieron perteneciendo a la Orden. Después de algunas escaramuzas entre aragoneses y santiaguistas, a principios del siglo XIV Castilla vuelve a tomar el Reino de Murcia bajo su mando.
Bajo el poder de la encomienda se hallaba una unidad jurídica, política
y económica que era el Valle de Ricote. Los representantes de la Orden
de Santiago eran los Comendadores; algunos de ellos, personajes
importantes a partir de esa época. Fue el siglo XV unos años en que las conversiones al cristianismo por parte de los mudéjares fueron numerosas. Hacía finales de éste siglo, la población se verá considerablemente mermada por las frecuente migraciones hacia otros lugares de la Orden, al amparo de los privilegios, mercedes y exenciones de impuestos que éstos ofertaban para incrementar la población de sus morerías. En tiempos de los Reyes Católicos las órdenes pasan a ser militares y la presión fiscal ejercida por el comendador de Ricote sobre los mudéjares se hacía insostenible, obligando a éstos su conversión al cristianismo para cambiar la situación económica. Éste hecho provoca que las ermitas quedaran pequeñas para acoger a tantos fieles, fundando, a principios del siglo XVI, parroquias sobre los restos de antiguas mezquitas del Valle de Ricote, dando a cada una de ellas la advocación de un santo. En el caso de Ricote bajo la de San Pedro Apóstol, aunque ya en el siglo XVI se tenía gran devoción por San Sebastián. En las postrimerías de estos hechos, aumento la población de Ricote y surgieron los moriscos, lo que motivó que los ingresos superaran a los gastos de la encomienda, haciendo del comendador un hombre poderoso.
Los moriscos, que habían heredado las tierras de
sus antepasados musulmanes, se dedicaban básicamente a la agricultura,
pagaban sus impuestos y negociaban sus ganancias. Pero se vería en
peligro su estructura social ante la posibilidad de ser expulsados de la
península, hecho que ocurrió al firmar el decreto Felipe III el 4 de
abril de 1.609. De esta manera el Valle de Ricote se vería privado de
los pobladores que habían llevado la prosperidad a éstas tierras.
Después de intentar parar la A principios de éste siglo, el comendador Lucas de Spínola promovería la iniciativa del concejo para levantar lo que sería la Parroquia de San Sebastián, que se empezaría a construir en 1.737 sobre una antigua mezquita, albergando desde 1.743 el gran órgano barroco construido por Josef Messeguer. Otro edificio, que también inició su construcción a principios del mismo siglo, es la Casa de Álvarez Castellanos o el Palacio Llamas (se incluye una breve reseña de sus moradores mas abajo), 1.702, destacando los sillares barrocos de la fachada y la escalera interior con una baranda imperial de madera cuyos barrotes representan columnas salomónicas, que alberga actualmente el Excmo. Ayuntamiento. A mediados del siglo XVII, y provenientes de la población de Mula se establece en Ricote una familia que daría al nombre de la villa prestigio y reputación, por destacar todos sus miembros en los campos eclesiástico, militar, judicial, administrativo, tanto a nivel local como nacional. Centrándonos en el matrimonio formado por Juan de Llamas y Villa (natural de Ricote) y de Antonia Molina Buendía (natural de Blanca) que unieron a su noble linaje una profunda vivencia cristiana y franciscana (espíritu que recibieron de su padre e inculcaron a sus hijos) y una actitud de servicio a los demás, especialmente a los más pobres. Fruto de este matrimonio nacieron ocho hijos: D. Francisco, el mayor, heredero del título, caballero profeso de la Orden de Santiago, regidor perpetuo y fiel ejecutor de la Villa. D. Juan, ingresó en el Seminario de Nobles de Madrid. D. Pedro de Molina, por la vida militar, general de la Guerra de la Independencia. Dª. Juana, casó con D.Rafael Antonio de Bustos y Molina, V Marqués de Corvera. Dª. Catalina, quién también se unió a la nobleza de Yecla. Dª. Isabel ingresó en la Orden de Santa Clara en el monasterio de la Encarnación de Mula, y posteriormente fundó el de Cieza donde llegó a ser maestra novicia y abadesa y donde murió en olor de santidad el 30 de mayo de 1774- Finalmente, al menor, D. Sancho, gobernador de la sala del Crimen y subdelegado de Leba y consejero de Hacienda.
En 1.857, la Villa contaba con 1.594 habitantes, siendo las segunda
mitad de éste siglo un período próspero para la población ricoteña. Tres
años más tarde, la población se cifraba en 1.717. En el siglo XIX, tenía un riego importante de aguas subterráneas para su agricultura, basada en el olivo, vid, trigo, legumbres y frutales. Industrialmente, casi todos los vecinos se dedicaban al trabajo con el esparto. Casi con 3.000 vecinos contaba a finales del siglo XIX, el crecimiento demográfico no cesa. Pero, la Guerra Civil comienza ha hacer descender la población en la Villa. No mejoró la situación en los años 80 comenzaba la migración de jóvenes, perdiendo casi la mitad de población con la que contaba a principios de siglo. En la actualidad, la principal fuente de ingresos es la agricultura, ocupando a mas de la mitad de la población, constituyendo la principal fuente de ingresos, seguido del sector servicios y la construcción. Almendros, viñedo, olivar y limoneros son los principales cultivos de Ricote. La creación, en 2.000, de la Mancomunidad de Municipios del Valle de Ricote promociona el lugar haciendo de él destino turístico de calidad, mediante la inversión en los recursos turísticos del Valle, y la creación de nuevos. |



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Este sitio se actualizó por última vez el 27 de enero de 2009